Alfonso XI, el rey que construyó el Alcázar de Córdoba
septiembre 27, 2026

Cada vez que recorres las murallas del Alcázar de los Reyes Cristianos estás pisando la obra de Alfonso XI, el rey de Castilla que en el siglo XIV decidió levantar una nueva fortaleza-palacio junto al Guadalquivir. Llegó al trono siendo un bebé, sobrevivió a una de las minorías más turbulentas de la Edad Media castellana y acabó convertido en uno de los monarcas más poderosos de su tiempo.

Ya te hemos hablado de su relación con Leonor de Guzmán; en este artículo nos centramos en el rey: quién era, cómo gobernó y por qué su nombre está ligado para siempre al Alcázar de Córdoba.

Quién fue Alfonso XI: un rey desde la cuna

Alfonso XI nació en Salamanca el 13 de agosto de 1311. Era hijo de Fernando IV de Castilla y de Constanza de Portugal. Su padre murió de forma repentina en 1312, cuando el pequeño apenas tenía un año, y el niño heredó una corona que durante más de una década iban a disputarse sus parientes.

Una minoría llena de tensiones

La regencia recayó en su abuela, la reina María de Molina, una de las grandes figuras políticas de la época, que tuvo que compartir el poder con varios infantes de la familia real. Las luchas entre ellos sumieron a Castilla en la inestabilidad: nobles enfrentados, ciudades divididas y una frontera con el reino nazarí de Granada siempre activa. María de Molina murió en 1321 y la situación empeoró todavía más.

La mayoría de edad y el golpe de autoridad

En 1325, con solo catorce años, Alfonso XI fue declarado mayor de edad y empezó a gobernar por sí mismo. Desde el principio dejó claro que no toleraría desafíos: se enfrentó con dureza a los nobles más levantiscos y fue imponiendo la autoridad de la corona sobre una aristocracia acostumbrada a actuar por libre.

Alfonso XI y el Alcázar de los Reyes Cristianos

En 1328 el rey ordenó construir en Córdoba una nueva residencia fortificada. Eligió un lugar cargado de historia: parte del solar que había ocupado el antiguo alcázar andalusí, sede del poder omeya durante siglos y del que te hablamos en nuestro artículo sobre el Alcázar omeya.

Córdoba era entonces una plaza clave, muy cerca de la frontera con Granada. El nuevo alcázar debía servir a la vez como fortaleza militar, residencia real durante las campañas y símbolo del poder castellano en la ciudad. Por eso combina un recinto de planta casi cuadrada, murallas robustas y torres en las esquinas con espacios más palaciegos en su interior.

Las torres y los baños reales

De esa época proceden elementos tan reconocibles como la Torre de los Leones, con sus bóvedas góticas, y la Torre del Homenaje. También se atribuyen a su reinado los baños reales de tradición mudéjar, un ejemplo de cómo los monarcas cristianos adoptaron las costumbres y técnicas constructivas andalusíes. Si quieres una visión de conjunto, repasa la arquitectura del Alcázar.

El rey guerrero: del Salado a Algeciras

La política exterior de Alfonso XI giró en torno al control del estrecho de Gibraltar. Los benimerines del norte de África, aliados con el reino de Granada, amenazaban con una nueva invasión de la península.

El 30 de octubre de 1340, junto a su suegro Alfonso IV de Portugal, derrotó a los ejércitos benimerín y nazarí en la batalla del Salado, cerca de Tarifa. Fue una de las victorias más importantes de la Reconquista. Cuatro años después, en 1344, tomó Algeciras tras un largo asedio que atrajo a caballeros de toda Europa.

Un legislador además de un soldado

Alfonso XI no solo gobernó con la espada. En 1348 promulgó el Ordenamiento de Alcalá, un conjunto de leyes que ordenaba las fuentes del derecho en Castilla y que se mantuvo vigente durante siglos. Fue también un rey interesado en la caballería y la caza, aficiones que dejaron su huella en la literatura de la época.

Leonor de Guzmán y la herencia del rey

Casado con María de Portugal, madre del futuro Pedro I, el rey mantuvo durante toda su vida una relación con Leonor de Guzmán, con quien tuvo diez hijos. Uno de ellos, Enrique de Trastámara, acabaría enfrentándose a su hermanastro Pedro y reinando como Enrique II. Te contamos esta historia con detalle en Alfonso XI y Doña Leonor de Guzmán: amor y política en el Alcázar.

Alfonso XI murió en marzo de 1350 durante el asedio de Gibraltar, víctima de la peste negra. Fue el único rey europeo reinante que murió a causa de aquella epidemia. Sus restos descansan hoy en Córdoba, en la Real Colegiata de San Hipólito, junto a los de su padre Fernando IV.

Preguntas frecuentes sobre Alfonso XI

¿Quién construyó el Alcázar de los Reyes Cristianos?

El Alcázar fue mandado construir por Alfonso XI de Castilla a partir de 1328, sobre parte del terreno del antiguo alcázar andalusí. El nombre de «Reyes Cristianos» es posterior y alude a los distintos monarcas castellanos que residieron en él, entre ellos los Reyes Católicos a finales del siglo XV.

¿Cuántos años tenía Alfonso XI cuando se convirtió en rey?

Apenas un año. Su padre, Fernando IV, murió en 1312 y Alfonso heredó la corona siendo un bebé. El reino fue gobernado por regentes, con su abuela María de Molina al frente, hasta que en 1325, con catorce años, fue declarado mayor de edad.

¿De qué murió Alfonso XI?

Murió de peste negra en marzo de 1350, mientras sitiaba Gibraltar. La epidemia se extendió por el campamento castellano y el rey se negó a levantar el asedio. Es el único monarca europeo reinante que falleció a causa de la gran pandemia del siglo XIV.

¿Dónde está enterrado Alfonso XI?

Sus restos reposan en la Real Colegiata de San Hipólito de Córdoba, junto a los de su padre, Fernando IV. Es un lugar poco conocido por los visitantes que merece una parada si quieres completar la ruta por la Córdoba de Alfonso XI después de visitar el Alcázar.

Conocer la historia de Alfonso XI da sentido a cada torre y cada muralla del Alcázar. Si quieres recorrerlo con alguien que te cuente estas historias sobre el terreno, te esperamos en nuestra visita guiada al Alcázar de los Reyes Cristianos.

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