A un paso del Alcázar de los Reyes Cristianos, bajo la plaza del Campo Santo de los Mártires, se esconden los Baños del Alcázar Califal, el hammam que usó la corte omeya en el siglo X. Muchos visitantes los confunden con los baños que hay dentro del Alcázar, pero son un monumento distinto, con entrada propia y una historia fascinante. Te contamos qué son, qué verás dentro y cómo encajarlos en tu visita.
Qué son los Baños del Alcázar Califal
Son los restos de un baño público de época califal, mandado construir por el califa al-Hakam II (961-976). Formaban parte del gran Alcázar omeya, el palacio de gobierno que ocupaba buena parte de la zona entre la Mezquita y el río, y probablemente fueron los baños más importantes de la Córdoba de su tiempo. Si quieres situar ese palacio desaparecido, repasa nuestro artículo sobre el Alcázar omeya, la fortaleza islámica anterior a Alfonso XI.
Hoy se visitan como un pequeño museo en la plaza del Campo Santo de los Mártires, a unos cien metros de la Mezquita-Catedral y junto a la muralla del Alcázar cristiano. Su recorrido explica la cultura del baño en al-Ándalus, la ingeniería que lo hacía funcionar y su evolución a lo largo de los siglos.
Historia de los Baños del Alcázar Califal
Del califato a los almohades
El hammam se construyó en el siglo X y siguió en uso tras la caída del califato. En época almorávide se reformó a fondo y, ya bajo los almohades, vivió su última gran ampliación: de esa fase procede la sala caliente cubierta con bóveda de cañón perforada por lucernarios en forma de estrella, una de las imágenes más reconocibles del conjunto.
Enterrados por Alfonso XI
Tras la conquista cristiana el edificio perdió su función. En 1328, el mismo año en que comenzó a levantarse el nuevo Alcázar, el rey Alfonso XI mandó cubrir los baños para crear una explanada, el llamado Campillo del Rey. Es un detalle que conecta directamente ambos monumentos y que completa la biografía del monarca que te contamos en Alfonso XI, el rey que construyó el Alcázar de Córdoba.
Redescubrimiento y apertura como museo
Los restos asomaron en 1691 durante unas obras en la zona, pero volvieron a quedar ocultos. En 1903 hubo una primera excavación municipal y entre 1961 y 1964 los investigadores Félix Hernández y Rafael Castejón sacaron a la luz el conjunto. Tras un largo proceso de restauración y musealización, el monumento abrió al público en 2006.
Qué ver dentro del hammam califal
Como todo baño andalusí, el recorrido sigue la secuencia de las termas romanas de las que deriva:
- Sala fría: el primer espacio, para refrescarse y prepararse.
- Sala templada: la más amplia y decorada, donde se pasaba más tiempo; era el gran espacio social del baño.
- Sala caliente: la más próxima al horno, con vapor y altas temperaturas.
Merece la pena fijarse en los arcos de herradura sobre columnas y capiteles de mármol, en las bóvedas con lucernarios estrellados que dejaban pasar la luz sin perder el calor y en la zona de servicio, con la caldera y el horno que calentaban el agua y el suelo. Las salas del museo completan la visita con paneles y maquetas que explican cómo funcionaba todo el sistema.
No confundir con los Baños Reales del Alcázar
Aquí está la confusión más habitual. Dentro del recinto del Alcázar de los Reyes Cristianos existen otros baños, los Baños Reales mudéjares, construidos ya en época cristiana para el uso de los monarcas. Se visitan con la entrada del Alcázar y comparten con el hammam califal algunos rasgos, como las bóvedas con lucernarios.

Los Baños del Alcázar Califal, en cambio, son anteriores, islámicos y están fuera del recinto, en la plaza vecina. Ver ambos el mismo día es la mejor forma de entender cómo la cultura del baño pasó de la corte omeya a los reyes de Castilla.
Cómo visitar los Baños del Alcázar Califal
El monumento es de gestión municipal y abre de martes a domingo, con cierre los lunes. El horario cambia entre la temporada de invierno y la de verano, así que conviene consultarlo en la web municipal antes de ir. La entrada general ronda los 3 euros, con tarifas reducidas para estudiantes y acceso gratuito para niños.
Por su ubicación, encaja de maravilla antes o después de recorrer el Alcázar: sales por su puerta principal, cruzas el Campo Santo de los Mártires y en un par de minutos estás dentro del hammam. Si aún no has organizado esa parte, aquí tienes nuestra guía sobre cómo visitar el Alcázar: horarios, entradas y consejos.
Preguntas frecuentes sobre los Baños del Alcázar Califal
¿Los Baños del Alcázar Califal están dentro del Alcázar de los Reyes Cristianos?
No. Son un monumento independiente situado en la plaza del Campo Santo de los Mártires, junto a la muralla del Alcázar, y tienen entrada propia. Dentro del Alcázar cristiano hay otros baños, los Baños Reales mudéjares, que son posteriores y se visitan con la entrada del Alcázar. Es fácil visitar ambos el mismo día.
¿Quién construyó los Baños del Alcázar Califal?
Los mandó construir el califa al-Hakam II, que gobernó entre 961 y 976, como parte del Alcázar omeya de Córdoba. Después fueron reformados por almorávides y almohades. En 1328 Alfonso XI ordenó enterrarlos para crear una explanada, y no se excavaron de forma sistemática hasta los años sesenta del siglo XX.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitar los baños califales?
Una visita tranquila lleva entre 30 y 45 minutos, suficiente para recorrer las tres salas del baño, la zona de calderas y los espacios expositivos del museo. Por su tamaño reducido y su cercanía, es fácil combinarlos en la misma mañana con el Alcázar de los Reyes Cristianos o con la Mezquita-Catedral.
¿Cuánto cuesta la entrada a los Baños del Alcázar Califal?
La entrada general cuesta alrededor de 3 euros, con descuento para estudiantes y acceso gratuito para los niños. Al ser un monumento municipal, las tarifas y los horarios pueden variar según la temporada, por lo que es recomendable comprobarlos en la web oficial del Ayuntamiento de Córdoba antes de la visita.
Los baños califales son la pieza que falta para entender la historia del Alcázar antes de los Reyes Cristianos. Si quieres descubrir ese relato completo con un guía oficial, reserva nuestra visita guiada al Alcázar de Córdoba y te contaremos cómo cada época dejó su huella junto al Guadalquivir.